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¿Qué es el Estrés?

02/10/2016


El estrés puede ser positivo o negativo. Es positivo cuando el individuo interpreta que las consecuencias de la situación serán favorables para sus intereses. Por el contrario, si percibe que dichas consecuencias serán desagradables o perjudiciales, el estrés será negativo. En ambos casos el estrés produce cansancio, activación fisiológica, etc.; sin embargo, el estrés positivo genera emociones positivas o agradables, mientras que el estrés negativo produce emociones negativas o desagradables.

El estrés se ha entendido como estímulo, como una serie de situaciones altamente relevantes y con una fuerte demanda de recursos para el individuo, como por ejemplo:

• Catástrofes naturales.
• Separación o divorcio.
• Pérdida de un ser querido,
• Ruina económica.
• Matrimonio.
• Nacimiento de un hijo, etc.

También el estrés ha sido entendido como respuesta. Por ejemplo, como los cambios biológicos asociados a las situaciones estresantes. Estos cambios biológicos siguen:

• Una primera fase de preparación (se inicia la activación).
• Una segunda fase de mantenimiento (la alta activación fisiológica es necesaria para afrontar las demandas de la situación y no puede disminuir).
• Y, por último, la fase de agotamiento (en la cual ya no se mantiene el nivel de alta activación fisiológica, que cae bruscamente).

Estas tres fases componen el Síndrome General de Adaptación, que estudió Selye. Hoy en día el estrés se interpreta como un proceso interactivo, en el cual están en juego las demandas de la situación y los recursos del individuo para afrontar la situación. Las demandas de la situación dependen de la valoración subjetiva que el individuo realiza sobre cómo dicha situación afectará a sus intereses.

Por lo tanto, una misma situación puede ser mucho más estresante para un individuo que para otro. A su vez, los recursos de afrontamiento son valorados también por el propio individuo, que puede juzgarlos inadecuados, aunque realmente no lo sean. Este sesgo en la valoración de los recursos propios originará también una mayor reacción de estrés, una mayor sobrecarga, y un peor aprovechamiento de los recursos propios.

ALIMENTOS QUE AYUDAN A MEJORAR EL ESTRES

Té:
Las bebidas calientes reconfortan y ofrecen bienestar. Algunas hierbas y raíces ayudan a relajarse con tan solo olerlas. Los ingredientes más populares usados en tés calmantes son: ajo, apio, jengibre, pasionaria, manzanilla, menta, romero, salvia, valeriana y melisa.

Chocolate negro:
Solo necesitas 1/3 de barra de chocolate negro al día para mantener el corazón saludable y conservar el buen humor. Según la última investigación realizada en Holanda, los que lo incluyeron en su dieta, lograron reducir la presión arterial y aumentar la sensación general.

Leche:
Tenía razón la abuela cuando le ofrecía un vaso de leche tibia, en las noches, para dormir mejor. Se ha comprobado que el suero de la leche disminuye la ansiedad. El calcio ayuda a relajar los músculos y mantiene la presión arterial bajo control.

Carnes rojas:
A pesar de tener reputación de añadir colesterol a su dieta, cenar carne de res de vez en mes ayuda a reducir el estrés. La carne de res es alta en zinc, hierro y vitaminas del complejo B, promotoras del buen estado de ánimo. Escoja cortes de carne magros o muy bajos en grasa.

Pescado:
Es fuente de proteína, ácidos grasos omega-3 y vitaminas B6 y B12. Incluya salmón, atún, sardina o trucha en su dieta, por lo menos dos veces a la semana. Los ácidos grasos le ayudarán a reducir la presión arterial y las vitaminas del complejo B calmarán los nervios.

Espárragos:
Como todo vegetal verde oscuro, los espárragos son fuente de ácido fólico. Cuando está estresado su cuerpo libera hormonas que afectan el ánimo. Los alimentos ricos en ácido fólico y vitaminas del complejo B ayudan a producir serotonina, estabilizador natural del ánimo.

Paltas:
Las paltas contienen grasas monoinsaturadas y potasio, nutrientes que ayudan a disminuir la presión arterial. Estas grasas también mejoran la función de los receptores en el cerebro a cargo del estado de ánimo. Añádalo a las ensaladas y sándwiches.

Almendras:
La grasa es importante para la salud del cerebro y el estado anímico. Si está estresado, que su merienda sea almendras, ricas en grasas saludables y vitaminas B2 y E. El complejo vitamínico B calma los nervios, la vitamina E es antioxidante y combate los radicales libres asociados al estrés.

Nueces:
¿Se ha fijado que la nuez tiene forma de cerebro? Curiosamente este fruto asemeja la parte del cuerpo que beneficia. Según confirman estudios científicos de la Universidad de Pensilvania, ingerir nueces ayuda a pensar mejor en situaciones de mucho estrés físico y emocional.

Bananas:
Ya las conoce por ser ricas en potasio, mineral que regula la frecuencia cardíaca, un síntoma del estrés. También contienen triptófano, aminoácido esencial que controla los niveles de serotonina en el cerebro. La serotonina es el neurotransmisor encargado del buen ánimo.

Frutos rojos:
Las variedades más comunes son: arándanos, frutillas, frambuesas y moras. Todas están cargadas de antioxidantes, vitamina C, potasio y fibra. La vitamina C ayuda a bloquear el daño celular causado por los radicales libres ligados al estrés y el potasio relaja el sistema neuromuscular.

Naranjas:
Hay quienes comienzan el día con una taza de té; otros despiertan con un vaso de jugo de naranja. Aunque no le guste la idea, la segunda es la mejor opción para enfrentar un día agitado. La vitamina C, además de contribuir a la salud cardiovascular es un antioxidante que actúa como poderoso antiestrés.